El sistema está roto

Foto: Yahoo! Finance.

¿Qué diferencia puede hacer para los muertos, los huérfanos o los indigentes si la destrucción insana es perpetrada en nombre del totalitarismo o en el santo nombre de la libertad o la democracia?”

― Mahatma Gandhi

El 80% de los peruanos cree que la economía de su país está diseñada a propósito para beneficio de los ricos y poderosos. El 81% cree que los políticos y los partidos tradicionales no tienen ningún interés en el ciudadano común. Un 70% cree que el Perú necesita un líder fuerte que lo rescate de las manos de esos ricos y poderosos y 75% cree que los expertos no entienden las vidas de las personas que no son expertos.

Estos hallazgos son parte de la encuesta Broken System Sentiment in 2021: Populism, anti-elitism y nativism (algo más o menos como “sentimiento ciudadano de que el sistema está roto: populismo, anti elitismo y nativismo”, es decir, la preferencia por lo nacional frente a lo extranjero) realizada en 25 países y publicada hace unos días por IPSOS.

¿Cómo se manifiesta eso en el Perú? Por ejemplo, en que hayamos tenido cuatro presidentes entre el 2016 y el 2021; o en que nos hayan convencido tan fácilmente de estar en contra de la reelección de autoridades.

También, en que hayamos tenido 18 candidatos para la presidencia en el 2021 y que, consecuentemente, las dos opciones que pasaron a segunda vuelta obtuvieran menos de un tercio de los votos válidos en conjunto. Lo podemos claramente ver en el hecho de que quien lideraba la opción que ganó, no es un político tradicional o en que el Congreso que acaba de salir, se fue con una desaprobación de 70%.

(Que el ex Presidente Francisco Sagasti haya terminado con la aprobación de más del 50% se debe, principalmente, a que lideró un proceso de vacunación que tiene una valoración muy positiva entre la ciudadanía.)

Por supuesto, a esta sensación de descrédito sobre la clase política abona la calidad de nuestros representantes en el Congreso y el hecho de que todos los presidentes que ha tenido el Perú en los últimos 40 años han terminado detenidos, condenados o investigados por la presunta comisión de toda clase de delitos.

Los preciosos. Foto/Infografía: BBC.

RESTO DEL MUNDO

En el resto de los países encuestados es parecido: en promedio, el 71% piensa que la economía está diseñada para favorecer a los ricos y poderosos, el 68% que los políticos no se interesan por los ciudadanos, el 64% que su país necesita un líder que rescate el país de los ricos y poderosos y 65% que los expertos solo se entienden entre ellos y no al ciudadano común.

Según Ipsos, los cuatro países con los niveles más altos de alienación se encuentran todos en América Latina: Colombia, Perú, Brasil y Chile“. (La Tercera de Chile).

Que una porción tan importante de encuestados crea eso no es tan sorprendente si consideramos que, en el mundo, el 1% de la población adulta es dueña del 43% de la riqueza y que el 53% más pobre posee apenas el 1.4%. En el Perú, pese a las limitaciones para medir la desigualdad con más precisión, se estima que el 1% más rico concentra el 24% del ingreso total (imagina que en una fiesta hay 100 personas: a uno le toca la cuarta parte de la torta y los otros 99 se reparten lo que queda).

Esto es peligroso.

¿Cómo ha medido IPSOS el sentimiento del sistema roto? Con un índice construido a partir de cuán de acuerdo se mostraron los encuestados frente a una serie de afirmaciones.

En el cuadro siguiente:
1. La economía está configurada para beneficio de los ricos y poderosos (en el Perú, el 80% de los encuestados lo cree).
2. A los partidos y políticos tradicionales no les interesan las personas como yo.
3. El Perú necesita un líder fuerte que recupere el país de las manos de los ricos y poderosos.
4. Los expertos en el Perú no entienden a las personas como yo.
5. El Perú necesita un líder fuerte que esté dispuesto a romper las reglas.

Visto así, uno entiende mejor cómo así Pedro Castillo llegó primero a la segunda vuelta y ganó las elecciones.

POPULISMO

Uno de los gráficos más interesantes incluidos en el informe es el que compara el sentimiento de que el sistema está roto con el índice de cuán dado está el ciudadano de cada país al populismo.

En el siguiente gráfico:
1. Los políticos siempre encuentran maneras de proteger sus privilegios.
2. A la élite económica y política no le interesan las personas que trabajan duro.
3. La división más importante en nuestra sociedad es la que existe entre las personas comunes y corrientes y las élites políticas y económicas.
4. Los políticos deben poder expresar lo que piensan sin importar lo que nadie más crea sobre sus puntos de vista.
5. Los asuntos políticos más importantes deben ser decididos directamente por el pueblo a través de referéndums y no por las autoridades elegidas.

Parece casi a la medida del Perú, ¿no? Es importante notar que en EEUU (87%) -que acaba de tener a Trump- y en Canadá (76%) -que tiene un presidente progresista en casi todo sentido- una parte importante de los ciudadanos también cree que los políticos ponen sus intereses particulares sobre los de los ciudadanos que se supone representan. El desprestigio del oficio de político está muy extendido y por muy buenas razones. La desigualdad creciente es solo una de ellas.

Pero aún con eso somos dados a las soluciones “fáciles” que nos ofrecen los mismos políticos. La correlación entre el sentimiento de que el sistema no funciona y la predisposición a asumir posiciones populistas también es alta y ahí nos damos otra vez con Colombia, Rusia, Hungría y Chile, nuestro vecino y ex benchmark.

El informe también incluye un gráfico de la correlación que existe entre el sentimiento que tienen las personas de cada país de que el sistema está roto y el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional. El Perú está muy cerca de Brasil y Colombia en el primero y muy cerca de Rusia, Turquía, México y Argentina en el segundo. Nada contraintuitivo.

El 60% de los peruanos encuestados cree que la sociedad peruana está rota y un 59% que el país está en declive. Una parte de ese pesimismo seguramente se le puede atribuir a la pandemia y a las crisis que hemos atravesado en los últimos cinco años. En el 2016, ya el 55% creía que la sociedad estaba rota, pero solo 44% que el país estaba en decadencia. Del 2016 a la fecha, esta última percepción ha subido15pts. ¿Cuánto de esto será agotamiento por el largo encierro y el susto casi ininterrumpido?

Esto puede ser un problema grave: la afectividad de las personas influye en su comportamiento y en su manera de enfrentar la realidad y los retos cotidianos, los de mediano y de largo plazo.

Lo que acabamos de mencionar también está sugerido en la correlación entre el índice de desarrollo social y el sentimiento de que el sistema está roto: al Perú le va como a Brasil, Colombia, Rusia, Malasia y un poco peor que a México. ¿Por qué o para qué empuja alguien un auto si llega a convencerse de que de todos modos no podrá encenderlo?

El resumen del estudio podría ser más o menos este: las personas confían cada vez menos en sus políticos y en sus élites y en el sistema en el que esas élites y esos políticos florecen sin ellos. O de plano a costa de ellos. Ese no es un problema solo del Perú, sino que se repite en muchos otros países. El sistema favorece a unos pocos y al resto le da lo justo para no morir de hambre y seguir trabajando. Y a veces ni eso.

La desigualdad no es un problema menor, amenaza profundamente la integridad del tejido social, el bienestar general, la calidad de vida de todos los ciudadanos. Eso no es un descubrimiento reciente, lo sabemos desde hace muchos años. El terrorismo demencial de los 80s y parte de los 90s se nutrió de esas diferencias. El desmantelamiento de la infraestructura del estado para que se “encargue el mercado” nos ha costado parte importante de los ya casi 200 mil muertos de la pandemia. Y con todo eso, con todos esos elementos, seguimos repitiendo los mismos mantras y mirando a otro lado y sorprendiéndonos cuando nos toca una segunda vuelta como la del 6 de junio.

El 70% de los encuestados a nivel global está de acuerdo en que “la principal división en nuestra sociedad está entre los ciudadanos ordinarios y las élites políticas y económicas”. En Chile llega al 84%, en el Perú 73%, pero hasta en Holanda ese porcentaje supera la mitad (57%).

Hay un gráfico que mide cuán identificado está el encuestado con la élite de su país. El Perú tiene el primer lugar: un 29% dijo que se identifica con la élite. El segundo fue Sudáfrica (26%), el tercero México (23%), el cuarto Colombia (20%)… y el promedio de los 25 países fue 15%, la mitad que Perú. ¿Wannabiísmo? ¿Pose? ¿Aspiracionales? ¿Sesgo de muestra? Por lo menos da qué pensar, dado que, además, según el mismo estudio, somos el cuarto país más nativista de la muestra y solo nos gana Turquía, Colombia y Malasia: “si hay un solo puesto de trabajo, tiene que ir a un nacional y no a un extranjero”.

Puedes descargar el informe completo aquí.

The system was never broken, it was buildt this way.

Anonimous.

Un comentario en “El sistema está roto

  1. No solamente en nuestro país está ulvidado los personas del y los niños adolescentes trabajadores en extrema pobreza en nuestra país estamos cansados empresas grandes explotadores que cada día se llevan la riqueza del pais necesitamos un cambio de constitución

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