Vacunas chinas y periodismo cachinero (II)

Todo debe ser examinado, debatido, investigado sin excepciones y sin ninguna consideración por los sentimientos de nadie”.

― Denis Diderot

Mejor buen periodista que mediocre asesino”.

― Jean-Paul Sartre

LA VERDAD ES LO DE MENOS

Un estudio incompleto, una interpretación, en el mejor de los casos, sesgada y cuestionable y en el peor, criminal. Un ex periodista con un muy reciente historial de primicias desinfladas y una antorcha en la mano, un candidato al Congreso por el partido de Alberto Fujimori. Un canal que no se cansa de “patinar” (las comillas son porque patinar es involuntario, aquí ya no parece que lo sea).

Eso.

Pero con eso bastó para que muchos (demasiados) digan que “las vacunas que el gobierno peruano le ha comprado a los chinos no sirven, son agua destilada, (el presidente) Sagasti es un rojete asesino, un genocida igualito que Stalin y que Vizcarra y que Mazzetti corruptos y vendidos que encima se vacunaron de espaldas al pueblo, traidores”. Y nada más importa.

No importa, para empezar, que el argumento se caiga en la segunda línea. Porque, en el extremo del ridículo, ¿puede ser cierto que las vacunas sean agua y que haya que meter preso a Vizcarra por venderse a los chinos para vacunarse él, su esposa y su hermano? Si es verdad lo primero, lo segundo difícilmente lo es. Y viceversa. Pero quién sabe, todo puede ser.

No importa que en el episodio del Vacunagate se hayan vacunado más de 400 personas incluyendo algunos famosos que no se han enfermado. ¿O alguien le ha preguntado al Dr. Aguinaga si le ha dado covid a él o a su señora esposa que se pusieron 3 dosis cada uno según el registro de la Cayetano? Aguinaga es médico de cabecera de Alberto Fujimori y es además compañero de lista en Fuerza Popular del individuo que dice que lo que se pusieron Aguinaga, su esposa, Cecilia Blume y 400 más, no sirve para nada. ¿Sabemos si alguno de esos 400 y pico se enfermó o se contagió o se murió después de vacunado? No, no sabemos. Pero seguramente sabríamos.

El que dice que la vacuna no sirve tiene otro sable en la manga:

Tampoco importa -por supuesto- que publicaciones prestigiosas como el New York Times, Deutsche Welle, BBC, etc, etc y revistas científicas especializadas reporten una y otra vez que la eficacia de la vacuna de Sinopharm es superior al 70% y no 11% como dijeron en un programa de entrevistas. ¿Cómo se entera uno de eso? Escribiendo “eficacia sinopharm” en Google: arroja 805 mil resultados en 0.37 segundos. Eso tampoco hicieron.

No había que llamar a especialistas para dudar un poquito. Solo un poquito.

Mucho menos importó que un país millonario como Emiratos Árabes Unidos esté vacunando a su gente desde diciembre con esa misma vacuna y que casi 90 días y seis millones de inoculaciones después, reporte que la eficacia de la vacuna es, en efecto, superior al 80%. “¡Los chinos también han coimeado a los árabes!”, berrean algunos. Tampoco importa que hoy haya un escándalo en España porque dos personajes de la realeza de ese país viajaron a los Emiratos Árabes para, precisamente, vacunarse con Sinopharm.

A nadie le hizo ruido que en ese mismo programa y por ese mismo canal se hayan dicho una y otra vez mentiras de grueso calibre sin que haya luego rectificación alguna. Por ejemplo, dijeron que uno se podía ir de vacas a Chile a vacunarse; o que unos rusos buena onda le iban a vender vacunas a un transportista antes que a todos los demás; o que había un contacto en Israel que ofreció las vacunas y no se las quisieron recibir en el Minsa. Todo esto desmentido por los protagonistas: el gobierno de Chile, los rusos y los chinos cuyas vacunas ofrecía el “contacto” en Israel. Harta patinada. Que el presentador patinador de ese programa sea un declarado enemigo del gobierno, tampoco les hizo ruido.

“Él odia a los rojos y a los caviares mermeleros. Yo odio a los rojos y a los caviares mermeleros. Entonces, debe tener razón”. Carajo, qué tal lógica. Y ya nada más importa, ni siquiera lo improbable y poco verosímil que es que un programa pequeñito, sin unidad de investigación en un país pequeñito y lejano sea capaz de destapar una conspiración global que involucra al segundo país y gobierno más poderoso del planeta. Sí, ha sucedido antes que David derribó a Goliat, pero nunca con un David que se levanta, come, se acuesta y duerme con los patines puestos. Ni siquiera con la chiripa más providencial del universo.

Pero bueh… 🤷‍♂️

PREGUNTAS SIN RESPUESTA (O CASI)

¿Pero por qué montar un circo con una noticia así? En el Congreso ya están pidiendo la cabeza de Sagasti -y lo discutirán el martes- aunque se siga desmoronando la patraña. Esto incluye a los correligionarios del candidato Lescano. ¿Para qué erosionar la ya endeble confianza de la gente en las vacunas y en el gobierno y su capacidad? ¿Por qué sembrar dudas en el personal de salud de primera línea de manera tan irresponsable? ¿Con qué propósito? ¿Qué puede ser tan importante y aún más importante que la vida y la salud de los peruanos como para tratar, con un pedazo incompleto de información, intentar desbaratar el enorme esfuerzo que se está haciendo para que nos vacunemos y no nos muramos de covid?

Electoralmente, esta era una buena oportunidad de hacer que los indecisos se fijen en uno u otro candidato. De los que tienen posibilidades, pocos lo han entendido así.

La desconfianza crece. Todos son enemigos. Todos son iguales. Todos son delincuentes. La derecha y la izquierda son igual de fascistas y el centro es un cobarde que escoge no ser nada de nada. Siempre se puede estar peor, así que no importa cómo. Alguna certeza que nos impulse y nos saque de este letargo de muerte. Porque parece que todos no hacemos nada más que esperar morir. ¿Quién puede sacarnos de este atolladero? Después de un rato en la sartén, el fuego empieza a verse menos peligroso, incluso menos caliente. Más atractivo. Lo que sea, pero esto ya no más. Es peligroso esto. Ya ha sucedido antes. Correr hacia el fuego y, por supuesto, incendiarse.

Si la gente no se vacuna, si además los miembros de mesa no van a recibir ninguna vacuna antes de las elecciones, si el ausentismo es alto. ¿Quiénes serán los primeros en cuestionar la legitimidad del que sea que resulte ganador del proceso electoral? ¿Y todos esos no estarán acaso bien sentados en el Congreso con el dedo en el gatillo para tener cinco años más de vacancias y disoluciones del Legislativo? ¿A quién le conviene el caos y el daño inmenso que esto puede causar?

Ya estaba prácticamente decidido que mañana (lunes 8 de marzo) en el Pleno del congreso se debatiría la cuestión de remover a la mesa directiva, sacarla, quitar a Sagasti y poner a Otto Guibovich. ¿Quién los habrá convencido de que mejor vean eso el martes? No lo sé, pero qué bueno. La “noticia” sale el viernes, el mismo día se propone un reemplazante para la encargatura de la Presidencia de la República y el Congreso ya tenía todo armado y listo para que suceda el lunes.

Me esfuerzo, pero me es muy difícil creer que se trata de una coincidencia.

Ya hemos transitado por este camino. Y ya sabemos en dónde termina.

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