La vacuna del hortelano comunista

El sentido común no es más, en realidad, que una colección de prejuicios adquirida y guardada en la mente antes de los 18 años”

Albert Eisntein.
(citado por Lincoln Barnet -ex editor de la revista Life- en la edición de abril, mayo y junio de 1948 de Harper’s Magazine).

“Oe, ya pe, déjame comprarme mi bote salvavidas para mí solito porque mejor es que solo se mueran los que no pueden comprarse un bote a que nos muramos todos, ¿no? No hay que ser egoístas, perros del hortelano. Ah, pero necesito que me avales con activos o plata del Estado porque es la plata de todos los peruanos y todos somos hermanos y nos ayudamos y yo también soy peruano, ¿no? ¿Qué? ¿No? ¿No quieres? ¡MALDITO COMUNISTA GENOCIDA!

(Qué parecido al rescate del Banco Latino y del Wiese, ¿no?. felizmente Baca Campodónico y PPK no eran comunistas y no dudaron en meterle la mano a las arcas públicas para salvarlos.)

Empecemos por lo obvio: no está prohibida la negociación, la adquisición, la importación y la comercialización de ningún medicamento –INCLUYENDO las vacunas– por parte del sector privado. No ha estado prohibido nunca. Quien lo afirma, miente. O ignora y no tiene interés alguno en informarse.

No hay vacunas suficientes en el mundo para vacunarnos todos al mismo tiempo. Por eso se empieza con los que enfrentan más riesgo y probabilidad inmediata de morir. Por eso tiene que seguirse un plan de vacunación. Si hubiera suficientes vacunas, entonces sí, sería estúpido y criminal impedir que los privados compren y administren sus propias vacunas y las comercialicen. Pero no es el caso y, otra vez y con todo: NO está prohibido comprar, ni importar, ni comercializar vacunas.

¿No es razonable asumir que, si las pudieran comprar, los privados que reclaman ese “derecho” ya lo hubieran hecho? ¿Y no estarían hoy peleando por desaduanarlas o por meterlas al país? ¿Por qué no ha sucedido eso? ¿Acaso no sabían que sí se podía traer vacunas y que no está prohibido? Mmmm.

No lo han hecho porque no pueden. ¿Pero por qué no pueden si no está prohibido? Porque, primero, no hay stock de vacunas y las farmacéuticas más grandes y prestigiosas no negocian con privados sino con estados hasta que la demanda y la oferta se estabilicen. Segundo, porque solo los estados pueden asegurarles garantías que las libren de quebrar por posibles juicios millonarios en el futuro. Y tercero, porque como vimos en el punto dos, las farmacéuticas necesitan garantías y los privados necesitan, más que la autorización del Estado, su aval, que ponga las garantías para que ellos puedan comprar.

(Y sí, además, seguro que negociar con Putin a la vista de lo vivido debe dar miedito).

Los privados quieren que les pongan las garantías, pero no quieren que les pongan condiciones. ¿Y cuáles serían esas condiciones draconianas, irracionales, desproporcionadas, imposibles, estrafalarias e injustas? Por ejemplo, que no pueden vacunar a quien les da la gana en el orden que les dé la gana sino en el que establezca la estrategia de vacunación elaborada con criterios epidemiológicos e inmunológicos: primero se vacunan los que tienen más riesgo de morir. Malo es el Estado. Rojete.

Como leí por ahí, “no tiene sentido que mueran pobres y ricos”, lo que es lo mismo que decir ¿por qué se tienen que morir los pobres y los ricos si solo se pueden morir los pobres?

VAMOS AL PUNTO.

1.“Vacunamos más y más rápido si lo hacen en paralelo el sector público con el sector privado”. Falso. Solo sería real si las vacunas no fueran el bien escaso que son, pero so es inaplicable en un mercado de oferta insuficiente. Solo tienes vacunas para unos pocos, porque haya más manos vacunando no habrá más gente vacunada porque lo que no hay es vacunas. Dependemos de la llegada de las vacunas. En lotes. De marcas diferentes.

2. “No importa quién se vacuna primero, la idea es avanzar en la inmunización”. Falso. Las vacunas son para no morir, no para evitar el contagio pues aún no sabemos si son eficaces para eso. Si son para no morir, lo lógico (si partimos de la idea de que todas las vidas son igual de valiosas) es que se vacunen primero los que tienen mayor probabilidad de morir. Y eso no está determinado por el tamaño de la billetera.

3. “Permitan que los privados traigan las vacunas y avanzamos más rápido” (sí, se parece al 1.). Primero, eso de “permitan” es falaz: Si consiguen las vacunas y pueden poner sus garantías las pueden traer. Una vacuna que pone un privado es una vacuna que no puede poner el Estado porque no hay suficientes vacunas para todos en todo el mundo y no las habrá en el corto plazo. Por eso es tan importante centralizar el esfuerzo y priorizar riesgo y vulnerabilidad. El corto plazo suele ir de 6 meses a un año y “el comunista” Sagasti se va en 5 meses. Además, las vacunas son escasas, el Estado (lo repito) hace muy muy muy poquitas cosas muy bien, pero una de esas poquitas cosas que hace muy muy muy bien es vacunar.

De hecho:

Si el sector privado quiere ayudar realmente, quizás debería apoyar con la logística: cadena de frío, almacenamiento, transporte, locales para convertirlos en centros de vacunación. Es mucho lo que puede hacer.

4. “No permitir que se vacune a los trabajadores de las empresas dispuestas a comprar las vacunas es ser como el perro del hortelano”. (Lo extrañan al Abelardo Gutiérrez bamba, ¿no?) No es verdad. Pero no, no hay suficientes vacunas para todos al mismo tiempo, así que la vacuna que te pones tú no se la ponen a alguien más y por eso es mejor que si te la ponen sea porque estás en riesgo o porque eres vulnerable y no porque tienes plata y puedes pagarla. De otro modo te estás saltando la cola. Y colarse no solo es mala idea porque es éticamente cuestionable y moralmente reprobable en términos individuales, sino porque es boicotear el plan. Y el plan busca protegernos a todos. Así que el perro del hortelano no es el que te dice que respetes la cola, sino el que se quiere colar para pasar primero aunque no le corresponda.

Solo 3 de cada 10 trabajadores es formal, es decir, 7 se quedan afuera. Esos 7 son los que más se movilizan, usan el transporte público y están en contacto con muchísimas personas todos los días.

5. “Hay que igualara hacia arriba, no hacia abajo”. Si se siguen los criterios epidemiológico e inmunológico no interesa si la vacunación la realiza un estado o un ente privado. Hay un orden porque la casuística ha demostrado que es lo que funciona: se vacuna para evitar la muerte, y por eso van primero a los que están en más riesgo y los más vulnerables biológicamente y después a todos los demás. Eso no tiene que ver con el tamaño de la billetera en absoluto. Es al revés: algunos están buscando activamente que el tamaño de la billetera SÍ sea un factor en el orden de la vacunación.

“Pero yo también quiero vacunar a mi chofer y él es pobre y tiene 70 años”. Eres basuuuuuura (El Tobi dixit). Él se va a vacunar en el Estado antes que tú. Malo.

Espera tu turno. Como todos. La demora no es (hoy) un problema de ineficiencia del Estado, sino de proveedores, el cuello de botella está afuera, no aquí; aquí vivimos el lado angosto del embudo como en casi todos los países que no son “primer mundo”. Cuando eso no sea un problema, si quieres, que cada uno baile con su pañuelo.

Todo lo ves comunismo y rojetes cuando no puedes hacer que las cosas sean como tú quieres, ¿no?. Sí, a ti te hablo. No te gusta que te digan que la línea de tu tarjeta de crédito no importa. Te frustra que, algunas pocas veces, la plata no pueda comprarlo todo. ¿Por qué señor, por qué me hiciste nacer en este país de misios envidiosos y pobres empedernidos? Malo, eres.

O de repente es como dice mi este señor:

Triste. Pero -más que posible- probable.

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